Deseo Poco

Una vida tradicional y monógama conducirá a la insatisfacción, pero lo mismo ocurre con una existencia promiscua y poligámica. Las ilusiones románticas parecen conducir a un proyecto que acaba convirtiéndose en rutina, mientras que los nuevos usos que eluden el matrimonio, parecen abocar a una falta de proyecto concreto y a la soledad. Se desea lo que no se consigue y cuando se alcanza, el deseo desaparece. Entonces, el amor, por su naturaleza, será en si mismo, excluyente. Como diría Proust: "´Sólo se ama, lo que no se posee por entero". Por eso yo deseo pocas cosas y lo que deseo, lo deseo poco.

Cualquier Camino

“Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino te lleva ahí”
Proverbio del Corán
En el pensamiento psiquiátrico actual, se tiende a responsabilizar a las corrientes psicodinámicas, de un supuesto “freno” que sufrió el avance e investigación de la psiquiatría como disciplina. Esta tendencia ha causado un daño en dirección opuesta que resulta en la deshumanización y el concretismo de la que se intentaba “rescatar”.
Cada enfermo es único en sus particularidades e individualidades, por lo que su abordaje y tratamiento no son estandarizables. En la mayoría de los casos, nos encontramos que el abordaje y tratamiento de una persona, solamente le funciona a él. Si la clínica se compone de la observación detallada de un paciente, la reflexión de lo que vemos y la conclusión que obtenemos, la visión psicodinámica es el complemento perfecto para estos componentes.
De nada le sirve al psiquiatra, ser exclusivamente un “acumulador” de información, de conocimiento y de investigaciones que solamente abren hipótesis, o que, en muchos casos, son solamente modas. Subrayo la palabra “exclusivamente” para hacer notar que en definitiva es importante tener conocimientos, pero de ninguna manera, lo es todo. Hemos ido dejando de lado el hecho de que estamos inmersos en una relación empática con otra persona, y que dicha relación es única, bidireccional e intransferible. Bajo el principio de que no hay dos pacientes iguales, obtendremos que tampoco hay dos médicos iguales. Esto nos obliga a saber, pero sobretodo, nos obliga a ser. El saber está en los libros y los artículos y se consigue fácilmente, pero el ser está en los pacientes, en la vida y en la cultura. Un psiquiatra que no “vive la vida”, que no atiende pacientes o que no tiene cultura, será un psiquiatra mediocre. Haciendo un breve paréntesis; habríamos de cuestionarnos si todo esto no es una carencia en toda la formación médica y no es, particularmente, una crisis en la psiquiatría. Pero creo que eso es otro tema de reflexión.
El verdadero quehacer psiquiátrico está en atender y entender, más que en curar. Son las crisis vitales las que llevan al mayor número de personas, a buscar ayuda psiquiátrica. El psiquiatra que no enfrenta estos problemas con una postura filosófica, humanista y más aún bajo un contexto vivencial y vincular, estará en problemas a la hora del tratamiento.
La critica que con mayor frecuencia se le hace la las corrientes, o pensamientos psicodinámicos, es su “imprecisión” o que están sustentados en “reflexiones filosóficas” y no en algo “tangible”. Esta crítica se basa en un tremendo error y ese error es creer que el pensamiento psicodinámico es una ley inamovible e incuestionable. La realidad es que el pensamiento psicodinámico (con todas y cada una de las corrientes que se quieran incluir aquí) son maneras de explicar o entender las cosas que vemos en la clínica. Lo que veo, siento y concluyo de una persona a la que estoy atendiendo, lo englobo en un constructo teórico que me ayuda a entender al otro y a mi mismo, logrando así particularizar el abordaje y tratamiento de esa persona.
No dudo que existen y existirán muchas otras maneras de explicar o entender las cosas que vemos en la clínica, pero lo que es un hecho es que el pensamiento psicodinámico es uno de los más sistematizados y uno de los más tangibles en la práctica. Si todo esto es así, ¿por qué no lo seguimos? La respuesta es sencilla pero triste; porque el pensamiento psicodinámico implica verse, reconocerse y tolerarse a uno mismo y sólo así, vemos, reconocemos y toleramos al otro, bajo ese principio, poco están dispuestos. Antes el psiquiatra veía al paciente a través de sus ojos, ahora parece que ve al paciente para no verse el mismo. Tal vez la razón se encuentre en que el pensamiento psicodinámico nos obliga a retomar los conceptos de Motivación, de Inconsciente y de una serie de Principios reguladores que nos permiten enfrentar la realidad; conceptos que muchos descalifican sin conocer.
Si es que alguien decide ser un psiquiatra “acumulador” de información, un psiquiatra preocupado en el saber exclusivamente, será un quitador de síntomas, probablemente muy bueno eso si, pero una persona en crisis o con un padecimiento, no es un cúmulo de síntomas. Entonces su terapéutica será insuficiente. Pero, si nuestro camino en la psiquiatría es entender al otro para ayudarle, así sea solamente con un tratamiento farmacológico o solamente psicoterapéutico o ambos, sigamos el camino del ser. Además es evidente y contundente que este pensamiento, ampliará, simplificará y hará más real, nuestro concepto de lo normal y de lo patológico.
Me gustaría finalizar con un fragmento de la obra de Franz Kafka: “Qué tristemente escaso es el conocimiento de mi mismo comparado, digamos, con el que tengo de mi habitación... No existe una observación del mundo interior como la hay del exterior”. Comencemos entonces a retomar lo fundamental, el autoconocimiento, la cultura y el pensamiento psicodinámico, para intentar siquiera, entender un poco a los demás.

El Rebelde

El Rebelde actúa convencido de tener la razón, y la Rebeldía no es más que el acto previo a su libertad. Si a la Rebeldía no la sigue la creación de algo mejor, la Rebeldía resulta en una actitud estéril y el Rebelde pierde sentido.

Cazadora

Llegas cazadora de frente. Llegas sin tu arco, sin mira, sin prisa, sin presa. Llegas inocente. Tu objetivo te elige, te mira, se caza y te deja libre de culpa. Eres la mejor cazadora, la que devora y bebe sangre sin mancharse nunca. Soy la peor presa, la que se deja devorar y beber la sangre manchándose siempre. Es muy tarde ya para negar mis heridas, para negar que estoy muerto. Es muy tarde ya, y en lugar de pedir clemencia, no paro de alegrarme e incluso te agradezco. Te vas cazadora, sin arco, sin mira, sin prisa, inocente y sin mi.

MILLONES DE RECUERDOS

pour CC


No pueden estar mal

millones de recuerdos.

Canela y sal

perdidas en tu piel.

Con una canción

se espantan bien los miedos.

Pon el corazón

girando en carrusel.

Sólo acuéstate

encima de la mesa.

Enciéndete

que es de noche y no veo bien.

Y me parece que estoy

perdiendo la cabeza.

Adonde voy

tú vienes también.

Entre tu sexo y mi realidad

puede estar perdido,

todo el ruido de la ciudad,

que sin piedad

esconde tu vestido.

EL DOLOR Y LAS PESTAÑAS


Si tan sólo el cansancio te empañara el dolor y las pestañas, mirando como se está quemando tu fotografía imposible, parecería que el fuego no está conforme y se voltea y te mira brotándole del cuerpo canciones del sol y de las arañas y el más oscuro de los pecados se te vuelve algo plausible destrozándote la inocencia para darle paso a la ira, aprendiendo de los desiertos la parálisis y las mañas, no ves que una hora en blanco te lleva del amor a lo terrible y que toda la verdad del mundo forma una gran mentira navegando entre el tabaco de personas sin ritmo y extrañas que reptan sin prisa y sinceros con una humedad increíble, como la hermosura de un vino o un bosque que nadie admira. Se me desprendió un sueño cuando hablábamos de los planetas, no es la primera vez que me suceden estas tonterías, y entiendo que tu tampoco eres nueva en esto de estar brincando, veo que a mi voz le gusta el juego de “putas y proxenetas” y a tus ojos les gusta el juego de “ladrones y policías”, sabemos muy bien que no sólo de frío se puede estar temblando, lo dice alguien que tiembla por las hormigas y por los cometas, por la tierra en el cabello, por el mar y por los buenos días, por eso prefiero levantar los brazos y seguir girando, y olvido por un minuto los cadáveres de los poetas que han decidido cortar las almas y tal vez serán las mías, pero eso ya no me importa, me importa seguir sangrando. Guardo silencio y escucho el llanto que proviene de un callejón, es el cuerpo de una mujer que arde lentamente en el olvido y sin saber porque los sonidos de la noche nos aterran continuaré escuchando el lamento cortante y gris del corazón, sólo así los murmuros se convierten en gritos al oído, las olas del miércoles se impactan en mis piernas y se aferran, y se me vacían los besos y se me corta la respiración, y poniéndome la mano en el pecho me declaro perdido en un país en donde a los que guardan silencio los destierran, mientras el resto los ve irse sin tomar ninguna precaución, por eso a veces duele más una mañana que estar herido y ya no es necesario que estemos muertos cuando nos entierran. Parecería muy pronto para elegir la máscara adecuada, la frase correcta o el color que llevaran mis movimientos, pero riéndome y sin delirio y acostándome boca arriba le deshago los nudos al tiempo de una luz enajenada, que, de no ser porque ya no le quedan alas a estos momentos, nos transformaríamos en voces que pilotean a la deriva, hasta bailaríamos desorbitados una danza anticuada de matices urgentes, coordinados, con prisa, pero lentos llegando el instante de no saber en que minuto te escriba o en que segundo he de alimentar una sonrisa destrozada y sin necesitar que aparezcan flores rotas en los cuentos, le exijo al cigarrillo que eleve pronto y fuerte su diatriba. Hoy no digas nada y escucha lo que el blues tiene que decirte, sabes bien que se viven tiempos difíciles en este lugar, pero si te detienes en la historia después podrás contarlo con una voz que no sea tuya o en un solo dispuesto a herirte, de una guitarra que es lobo hambriento y no te deja de mirar y está por demás esconderse en el alcohol para no soñarlo, porque él muy quieto vigila si estás cansado o estás por irte, por eso te queda ser paciente o sin pena ponerte a cantar, viendo que el dolor no siempre es tuyo y no es necesario cortarlo,tranquilo te miras de reojo al espejo dispuesto a mentirte, asegurándote que hoy no es viernes y que no hay nada que ocultar, pero en la calle gritan tu nombre falso y no podrás negarlo. No sé quién soy pero asumo el caos y la creación como algo normal arrojándome al infinito de una hoja en blanco solitaria, que empapada en alcohol, le prende memoria a las palabras-fuego, construyéndome un poema sin titulo y de carácter animal, que habla de las flores y su condición transitoria, precaria, de las serpientes en el invierno y de cómo todo es un juego, solamente entonces el verso amargo alcanza su dosis letal y desde la cima de una montaña un ángel cantará el aria, que al escucharla de lejos sea dulce y de cerca sea un ruego, sintiendo que cada aliento fuera por ti como algo natural, guardándome un recuerdo de playa en el fondo de una lunaria, dejando que las caricias fluyan y la culpa venga luego. Creí que podría tener razones para seguir creyendo en mi, confiar en las noches sin tener que estar pensando en tus lunares, pero fuiste tú quien se metió en mis sueños sin buscar salida, he de suponer que toda intrusa onírica se comporta así y solo hoy dejé de encontrarme sonriente en los mismos lugares, donde la calle se termina y el destino se nos olvida, volteo angustiado preguntando que lugar es este y que hago aquí respirando tan profundo el inapropiado aire de los bares, ya me había dado cuenta antes que la duda me corta y se anida haciéndome creer que si sigue encadenado el cielo es por ti y no me di cuenta que ya no existen soles particulares hasta que me encontré loco y de rodillas buscando mi vida. No suelo recorrer frases perfectas o labios eventuales, mucho menos cuando elijo el mundo y son las tres de la mañana, encontrándole un significado nuevo a la palabra dolor, recorriendo todos mis pasos como quien recorre sus males y ahora veo que es muy temprano para que haya luz en mi ventana o más bien ya es muy tarde y estoy cansado para hablarte de amor, por eso hay que seguir viendo las sombras como cosas triviales y al concierto que existe en el violín como una galaxia lejana, llamémosle desde ahora “frío” al “miedo” porque se oye mejor, contando con la certeza que hablar es hablar de cuanto vales y aunque mantenernos callados sigue siendo la opción más sana, no puedo evitar pronunciar lágrima, pan, tormenta, abeja y flor. Mientras sean útiles, usa los pedazos que quedan de mi voz, los restos que no utilices regrésamelos, me pertenecen, porque ya está bueno de trampas creadas de una costilla y barro y aunque nunca sentí tanta lluvia flotando lento entre los dos, he resuelto mentirte de veras con quimeras que florecen enalteciéndose sobre la aurora de un espacio bizarro que llegando al muelle se transforme en una expectativa feroz, mostrando que hay algunas cosas que sólo son cuando perecen, tal como si fuera indispensable presentar algún desgarro durante el tiempo que pasó entre nuestros dedos sin decir adiós, pero tengo la seguridad de que los finales nos crecen como la duda de seguir despierto al terminarme un cigarro. Es la primera llamada de una respiración desertora, de una calma exacta y de una espalda que se promete entre sombras, la primera madrugada antes de conocernos invisibles, y esa manera tuya de callar ligera y tentadora con la que tristemente te muerdes la espera y después me escombras entre el tiempo sutil y enamorado de miradas sensibles, que oscuras de tanto aullar solitarias, no advierten ni la hora, descubriendo que el infinito me cabe en tu cuello, te asombras, te detienes mostrando tu luz de siluetas imprescindibles ante mi impaciencia suplicante, conquistada y delatora que desde un principio ha atestiguado la alegría cuando me nombras, convirtiendo realidades en seducciones incorregibles.

¿CÓMO ANHELAR LA LEYENDA?

¿Cómo anhelar la leyenda? 

¿Cómo añorar lo que no conozco? 

En estos tiempos de imágenes que no llegan, 

se me pierde la decisión de la ideas, 

la fuerza de voluntad 

y el poder de mis acciones. 

¿Será que esta falta de escrúpulos

es una impavidez olímpica?

¿Cómo puedo admirar lo que no temo?

¿Cómo anhelar la leyenda?

¿Cómo sentir nostalgia de lo que nunca tuve?

En estos tiempos en dónde lo indestructible 

se encuentra destruido,

lo más profundo no es necesariamente lo más antiguo.

Sigo sin entender nada, 

pero ahora me obligo a matar 

lo que ya está muerto.

¿Cómo anhelar la leyenda?

¿Cómo regreso a lo que no recuerdo?

Emprendo el viaje de vuelta a casa,

pero me encuentro lugares más bien nuevos, desconocidos. 

¿Dónde está la cercanía en esta distancia?

¿Dónde está mi ley encarnada?

¿Dónde está el reino externo?

¿Dónde esta la calma en esta tormenta?

En estos tiempos se me decolora la creatividad 

y me asquea lo novedoso, lo eterno.

Tendré que aceptar la existencia de lo ausente

a pesar de esta agresión que crece poco a poco,

a pesar de que las historias se realizan y se pierden.

Me quedan muy pocos reclamos 

y sigo sin encontrar el origen.

¿Quién se robó mis metáforas?

Las dejé atrás de la puerta,

en una bolsa de papel,

alguien tendrá que haberlas visto.

¿Cómo anhelar la leyenda?

No tengo armas,

no sé quién soy, 

solamente sé que el exceso de fuego me quita el aire

y que el exceso de aire aviva el fuego. 

En estos tiempos de curadores-heridos,

me siento el herido-curador,

siento una parte de mi que vive en aislamiento,

siento mi espontaneidad enferma.

¿Cómo evito que se derrumbe la frontera?

¿Dónde encontramos esa parte de lo terrible que llamamos belleza?

Me estoy entendiendo en el ahora,

pero las huellas que dejó el temor a la locura

son tan luminosas que llaman al retorno.

¿Cómo encontrar algo en el caos?

¿Cuál es la sombra en el cuadro?

¿Cómo utilizar lo que está roto?

¿Cómo anhelar la leyenda?